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Tu PC también necesita cuidados:
guía de mantenimiento y limpieza
6 min. de lectura
¿Cuándo fue la última vez que abriste la carcasa de tu ordenador?
Si te has quedado pensando, este artículo es para ti. Un PC de sobremesa bien mantenido rinde más, dura más y te ahorra más de un disgusto. Hoy te contamos cómo hacerlo sin complicaciones.
¿Por qué es tan importante limpiar el PC?
El polvo es el enemigo silencioso de cualquier ordenador. Se acumula en ventiladores, disipadores y ranuras de ventilación, creando una capa aislante que hace que los componentes trabajen a temperaturas más altas de lo normal. El resultado: el procesador va más lento para protegerse (throttling), los ventiladores rugen como un avión y, con el tiempo, algún componente puede morir antes de tiempo.
La buena noticia es que con una limpieza cada 6 o 12 meses —dependiendo de si tienes mascotas o el PC está en el suelo— basta para mantenerlo en perfecto estado.
Una temperatura de CPU que baja 10 °C tras una limpieza no es ninguna exageración. Muchos clientes que traen sus equipos a Network Computer se sorprenden del antes y el después.
Lo que necesitas antes de empezar
No hace falta ser técnico ni tener un taller equipado. Con estos elementos tienes más que suficiente:
- Aire comprimido en spray (o un soplador eléctrico de aire)
- Pulsera antiestática o, al menos, tocar una superficie metálica antes de tocar nada
- Destornillador de estrella (Phillips) para abrir el lateral de la torre
- Paños de microfibra o bastoncillos de algodón
- Pasta térmica (si vas a retirar el disipador del procesador)

Limpieza exterior: por donde respiraba tu PC
Empieza por fuera. Apaga el ordenador y desenchúfalo completamente de la corriente. Con un paño de microfibra ligeramente húmedo limpia la carcasa exterior, los bordes y las rejillas de ventilación. Un bastoncillo de algodón va genial para los rincones y ranuras de los puertos USB o jack de audio.
Si el frontal tiene un filtro de polvo, retíralo y pásalo bajo el grifo con agua tibia. Déjalo secar del todo antes de volver a colocarlo.
Paso a paso: limpieza interior
Abre la carcasa
Retira el panel lateral (normalmente dos tornillos en la parte trasera o un sistema de apertura rápida). Hazlo sobre una superficie limpia y bien iluminada.
Primera pasada con aire comprimido
Con el PC inclinado hacia afuera (para que el polvo no caiga dentro), sopla desde arriba hacia abajo. Mantén el spray en posición vertical y en ráfagas cortas para evitar que salga líquido. Presta especial atención al disipador de la CPU y a la tarjeta gráfica.
Ventiladores: sujetar las aspas
Al soplar los ventiladores, sujétalos con el dedo para que no giren. Si giran muy rápido por el aire pueden generar corriente y, en teoría, dañarse a largo plazo.
Ranuras de expansión y RAM
Sopla suavemente las ranuras PCIe y los módulos de memoria RAM. Si tienes tarjeta gráfica dedicada, puedes retirarla con cuidado para limpiarla por separado.
Fuente de alimentación
No la abras. Simplemente sopla por sus rejillas exteriores. La fuente tiene sus propios ventiladores y acumula bastante polvo con el tiempo.
Cierra y enciende
Vuelve a colocar el panel lateral, enchufa el PC y enciéndelo. Abre el monitor de temperatura (puedes usar HWMonitor, gratuito) y comprueba que las temperaturas han bajado.
La pasta térmica: el paso que marca la diferencia
Si tu ordenador lleva varios años sin tocarse y las temperaturas del procesador siguen altas incluso después de limpiar, puede que la pasta térmica entre la CPU y el disipador se haya secado y endurecido. Este compuesto es el que permite transferir el calor del procesador al disipador de forma eficiente, y con el tiempo pierde sus propiedades.
Renovar la pasta térmica no es complicado, pero requiere desmontar el disipador, limpiar los restos con alcohol isopropílico y aplicar una cantidad del tamaño de un guisante pequeño en el centro del procesador. Si no te sientes seguro haciéndolo, en Network Computer lo hacemos por ti en un momento.
¿Cada cuánto hay que cambiarla?
Como orientación general, cada 3 o 4 años en uso normal, aunque si notas que el PC va lento o los ventiladores se disparan con tareas sencillas, puede que sea antes de tiempo.
Nunca uses aire comprimido cerca de superficies con líquido, no pulverices directamente sobre la placa base y evita tocar los contactos dorados de la RAM o la GPU con los dedos.
Mantenimiento de software: no te olvides de lo digital
Un PC limpio por fuera también agradece un poco de orden por dentro. Desinstala programas que no uses, vacía la papelera de reciclaje y revisa qué aplicaciones se inician con Windows: muchas de ellas no son necesarias y ralentizan el arranque. También es buena idea revisar el disco duro con la herramienta integrada de Windows (chkdsk) o con CrystalDiskInfo para ver su estado de salud general.
Y, por supuesto, mantén Windows y los drivers actualizados. Las actualizaciones no solo traen nuevas funciones, sino que corrigen errores y mejoran la seguridad.